Juanma Velasco

Un espacio sin cortinas de humo

SEPTIEMBRE, MON AMOUR

4 comentarios

Publicado en Levante de Castelló el 5 de septiembre de 2018

 

Cada año septiembre desata mi admiración hacia la puntualidad astronómica de los ciclos orbitales. Si no fuera devoto de la cosmología, me vería forzado a creer en dios, en cualquiera, en uno de los múltiples que el hombre ha tenido que elaborar para sacudirse su fragilidad a la par que atemorizar a los crédulos con su saña si se atrevían a desairarlo, a desoírlo, a ningunearlo; pero me basta la ciencia para explicar la simetría de las esferas, incluso la de los geoides, la precisión de unos mecanismos astronómicos que han engendrado la vida y la muerte, la muerte y la vida durante los últimos cuatro mil quinientos millones de años. Ahora toda vida, cálida según la publicidad interesada del ecologismo, pero vida, orgiástica en especies pese al catastrofismo ambiental sostenido y augurios de extinciones masivas que no se acaban de producir pese a la propaganda.

El hemisferio Norte ha comenzado a enfriarse y el eje de la tierra se ha inclinado hacia la jurisdicción de la sombra y oscurecerá paulatinamente los crepúsculos y los amaneceres a medida que se acerque diciembre y su solsticio. Lejana la colonización de Marte, el padrón planetario sigue creciendo con una regularidad alarmante de 200.000 nuevos usufructuarios diarios, algunos de los cuales, los escogidos por las leyes del determinismo occidental, confían en vivir sin arrugas cien o más años, incluso algunos de buena familia pudieran empezar a morir solo por traumatismos, vencida la muerte, cronificada la vida.

Sin embargo, los miles de africanos que fructifican como consecuencia de que la mortalidad infantil ha decrecido y las niñas ya no mueren de malaria a los dos años y alcanzan la edad de la fertilidad, no vienen con ese mismo sueño bajo el brazo. Una epidemia de superpoblación duplicará la demografía africana en 35 años y no habrá agua para tanto sediento sin moverse de su aldea o de su metrópoli y no habrá tampoco muralla artificial, ni natural, que resista el asedio colectivo de la miseria a la búsqueda de la prosperidad de los reinos del norte y del oeste.

El mundo es un lugar desordenado pese al esfuerzo, infructuoso, de sus autoridades por cubrir todas las variables de riesgo de los súbditos a su cargo mientras en la otra esquina venden armas a los aliados, o a los enemigos, qué más da, por la noche, cuando los periodistas duermen. La entropía de la Tierra crece a la par que la demografía y la diversidad; el control de las masas solo resulta posible mediante el incremento de las restricciones, a través de la merma en libertades colectivas o mediante el uso de tecnología para someter el inconsciente mancomunado del planeta sin que lo parezca, alimentando redes sociales para hacernos creer que somos libres cuando nunca hemos sido tan esclavos de los custodios de la energía oscura que diseñan herramientas de espionaje personalizado capaces de penetrar hasta las neuronas.

Aquí, en esta España bipolar creciente, resucitado el franquismo como doctrina de la nostalgia, entretenido el personal con el trasiego de la osamenta del criminal, se rasgan los trajes y los micrófonos cuando algún partido al que aluden como populista los propios inventores del populismo, no suscribe la banalidad mediática del pacto antiyihadista. La paradoja de la hipocresía política nos lleva hasta el recuento de las muertes por terrorismo islámico en la cámara acorazada de Occidente y el resultado arroja notablemente menos víctimas que los atragantados, que los fallecidos por ataques de hipopótamos y los que mueren embestidos por un camión en cualquier safari tanzano, como las infortunadas malacitanas de principios de semana. Si el cuarteto hubiera sido asesinado por un hijo perturbado de Alá en lugar de morir por un accidente de sabana, TVE, Antena 3 y el mismo Ferreras hubieran partido para Dodoma a informar en directo y decretar la alerta negra por rebelión. Casado hubiera alentado a rezar cien padrenuestros a los cristianos mientras aportaba un par de fake news para que siga sin hablarse de su condición multifraudulenta en lo académico y en todo lo demás; Sánchez hubiera tirado los dados a ver qué salía, Iglesias recurriría a alguna cita de filósofo budista y Rivera, ridículo, patético como acostumbra hubiera hecho un llamamiento a retirar los chalecos salvavidas de los aviones en los asientos ocupados por musulmanes, por España.

Me consuela que en Gavarnie, o en San Jean Pied de Port, por extractar localidades fronterizas, pocos, quizá ningún nativo conoce a los aludidos pese a que estos actúan como si hubieran sido nominados para dirigir a la humanidad, declarando afectado, engolado, lapidario, tan alejados de Pepe Mujica, tan clarividente él, tan practicante con hechos de lo que declama con palabras. Me consuela igualmente que la mediocridad de nuestra caspa política no traspase los Pirineos y quede confinada en nuestros informativos que los exhiben fatigosamente cada vez que rebuznan proclamas, como si rebuznaran bonito y no es el caso.

Prohibamos pues las aceitunas, extingamos a los reyes de las charcas y prohibamos, asimismo, los recorridos motorizados para verlos. Pero conviene, con los dioses en horas bajas, mantenernos atemorizados para justificar tráficos, invasiones y comercializaciones oscuras para beneficio de quienes sufragan a los que legislan. No parece asunto numérico la sobreprotección por terrorismo a costa de sufrir un recorte en la movilidad de las alas, sino más bien de supremacía, de exhibir músculo atómico, de decidir titulares y reservas en la hegemonía del planeta. A la postre, en el reino animal al que pertenecemos, los espaldas plateadas de cada especie se rigen por los principios de jerarquía, nepotismo y territorialidad. No somos diferentes, pese a nuestra supuesta racionalidad, en esas prevalencias a los leones o a los gorilas de montaña y la especie dominante necesita de enemigos propios, de clanes rivales para ejercitar las dentaduras y que las heridas ajenas sirvan de disuasión a los potenciales retadores.

Está siendo septiembre, el hielo ártico, inasequible a pronósticos estivales de desaparición,  comenzará a crecer en breve, sobre el 10, y los conductores de autobús se seguirán desvaneciendo y provocando muertes incontrolables, pero igual de dramáticas para quien las sufre y para sus familiares, muertes sin homenajes anuales, sin lágrimas colectivas, sin medallas al valor, muertes que no merecen un pacto de estado, ni siquiera un tuit de esos desconocidos allende los Pirineos que entienden que con dictarles uno a su community ya tienen cubierto el apartado farisaico de la compunción pública.

Dios, cualquiera, a juzgar por el crecimiento del caos, sigue ausente tras 13 800 millones de años desde el Big Bang, conviene pues disfrutar a la vez de nuestra insignificancia y de nuestra grandeza como individuos singulares y gozar de septiembre pese a los desencantos y la amenaza del azar.

 

4 pensamientos en “SEPTIEMBRE, MON AMOUR

  1. ¡Qué bien escrito está el artículo, y qué cantidad de tonterías dice!

  2. Nunca subetime a un articulista de provincias. Si no detalla usted las presuntas tonterías, lo tomaré por corto, por escasamente proactivo en la información. Usted mismo. Gracias por la primera parte

  3. Lo primero, gracias. Por publicar mi, en parte, negativo comentario (cuando lo habitual es simplemente rechazar la opinión que no gusta), y también por responderlo.
    Lo segundo, pedir disculpas. He sido burdo y desconsiderado al escribir “tonterías”; lo hice por brevedad y también por seguir la libertad de lenguaje que el artículo exhibe. Pero he sido incorrecto, y le pido disculpas.
    Y lo tercero ¡enhorabuena! La calidad literaria es notable y siempre es un gusto leer comentarios bien escritos.
    Precisamente lo que quería decir (y ahora me explico) es que la calidad del texto está muy por encima del contenido. Es mi particular opinión, claro está; pero sentí un poco de disgusto porque tanta calidad literaria no fuera acompañada de mayor enjundia. Me parece que, cuando entra en materia crítica, apenas sale usted de los tópicos más manidos. Y le pondré un ejemplo para detallarlo: el repaso a los políticos de turno es poco más que un rosario de los lugares más comunes (Casado y su trillado máster, Sánchez y su supuesta inconsistencia, Iglesias y su proverbial verborragia, Rivera y su pretendida xenofobia). Francamente, su escritura merece algo más de originalidad y de agudeza crítica.
    A decir que “todo es una mierda”, aunque se diga bellamente, no le veo mayor mérito.

  4. Grato su matiz. su apreciación. Soy escritor, de los buenos, jaja, de esos a los que no publican las grandes editoriales porque escribe demasiado bien (Planeta dixit). Un detalle por su parte el escribir lago y preciso, con estilo. En cualquier caso entiendo que vuelve a ser un tanto injusto con mis tópicos a los políticos; el artículo contiene otras disidencias menos manidas, pero prevalece lo cansino de esta política atorrante y nos ciega. si quiere leerme, no encontrará mis novelas en los estantes de best-seller con el componente de hambruna que eso significa para quienes vivimos, mejor sobrevivimos, de la escritura/literatura. Con mis sombreros descubiertos, afectos

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