Juanma Velasco

Un espacio sin cortinas de humo

REMINISCENCIAS DE DUCHA

Deja un comentario

Todavía, cuando los algoritmos señalan qué días debo acentuar la tristeza, cuando el rito de la ducha propicia que restriegue mis manos en las protuberancias de mi hemisferio sur, resurge lo inolvidable de aquellas otras manos que, amparadas en el bien de una sotana docente, restregaban esas mismas orogenias –por entonces menos prominentes– sin la coartada de la ducha.

Aquel padre que me enseñó los ríos, los cabos y los golfos, y las capitales de Europa, me enseñó también a avergonzarme de mi condición de niño asombrado que dudaba sobre si lo que el adulto en el que derivó cataloga en el presente como vejaciones, entraba en el temario. Tres décadas más tarde de aquellos episodios de trombos infantiles aún me resiste agazapado el pudor a confesarlo públicamente.

Y aunque tiembla desde hace algunos años, aquel cura con demonio incorporado todavía reza, todavía mantiene su anonimato en el apartado de la obscenidad infantil. Quizá porque yo, también todavía, lo callo. Y lo propio hacen Miguel y Gerardo y con seguridad algunos otros que, como yo, quizá solo se acuerdan del padre Bernardo cuando se aplican lo higiénico del gel sobre sus genitales reminiscentes.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s