Juanma Velasco

Un espacio sin cortinas de humo


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RADICALIZACIÓN DEMOCRÁTICA

 

Publicado en Levante de Castelló el 6 de septiembre de 2017

 

Un aroma de balas figuradas, biunívocas, cargadas de fobia recíproca se ha adueñado de la atmósfera de esta España que pese a lo mucho que la pretenden una los constitucionalistas, esos fabricantes incesantes de Super Glue patrio, sigue siendo dos, o diecisiete, o cuarenta y seis millones de Españas, una por morador.

Si a Machado, a don Antonio, le fuera concedido el don de la resucitación temporal se sorprendería ante la nueva disyuntiva de un país que, habiendo perdido parte de aquella fe en Frascuelos y en Marías, sigue conservando una radiación de fondo de panderetas y charangas que nos siguen granjeando fama de festivaleros entre los países que envían sus manadas a visitarnos atraídos por el sol, por las pipas y por contar con un patrimonio histórico y biodiverso que rezuma grandiosidad y del que uno se siente, sino orgulloso, porque el orgullo es un sentimiento que reservo para lo propio y para los míos, sí cuando menos convencido de que merece un trono de menos y unos gobernantes de más fuste, con menos soberbia y con un sentido de la proximidad con el pueblo que ahora no poseen salvo cuando sintonizan con esa cima social que gestiona el capital con muchos ceros a la redonda. Sigue leyendo

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TRUENA CUANDO ESCRIBO

Publicado en Levante de Castelló el 30 de agosto de 2017

 

Se extingue agosto. Tanto los elefantes del Serengueti como las leonas de Cabárceno no le prestan demasiada atención a la efeméride que repuebla laboralmente España, ni siquiera han formulado propuesta alguna de renovación para septiembre, ajenos como transcurren al calendario. Mientras, la humanidad, la cercana, anda disyuntiva, una porción maldiciendo la nubosidad que impide redondear su bronceado vacacional y la otra que suspira ante los primeros síntomas otoñales en forma de tormentas y ese frescor que amansa las sudoríparas.

Después de un periodo de pereza estival me retomo como analista de mi propio cosmos, con la intención de no prestar demasiada atención a los grilletes ideológicos de tertulianos y articulistas que pareciendo doctos sólo están domesticados por el medio de comunicación que les da de comer y éste, a su vez, por el banco que les exime, a diario, de ejecutarles la deuda con el consiguiente añadido de servidumbre hacia las fuerzas opacas que sostienen el poder bancario, que en este país y los aledaños occidentales tiene un mayor peso que el legislativo, el ejecutivo y el judicial. Sigue leyendo


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A DOS MIL KILÓMETROS

Para el concurso,”Un mar de historias”

 

Vivía adosado a la rutina. El tedio era el meteoro más insobornable en Sama Gaon, una aldea situada en uno de los incontables corazones habitados del Himalaya, al pie del ochomil menos deseado de la Tierra: el Manaslu.

Populosa para lo que se estilaban allí, los cuatrocientos vecinos de Xenxi, subsistían de portear para expediciones y trekkings y de la escasa autarquía agrícola-ganadera que permitía el vivir a 3500 metros sobre el nivel del mar a 30 N.

Los catorce años de Xenxi no le habían impedido iniciarse ya como mula para occidentales, pero lo esporádico de la ocupación le dejaba un excedente de ocio que cubría con un cuchillo tibetano entre las manos, intentando extraer de los pedazos de madera de los rododendros que crecían hasta mil metros más abajo, barcos. Casi siempre embarcaciones que había visto en esa televisión menuda pero paradójicamente voluminosa, pixelada de imágenes y que se convirtió, desde sólo tres años atrás, en el agujero de gusano que lo vinculaba con ese otro planeta en el que no comenzaba a nevar a primeros de noviembre.

Mayo le mejoraba el humor. La recuperación del desfile de europeos y japoneses, con la incursión de algunos norteamericanos, vestidos con los tejidos coloristas del progreso le concedía una nueva ventana desde la que prospectar ese mundo que anhelaba. Su radio de acción no había sobrepasado los cincuenta kilómetros a la redonda de su aldea y siempre con sus piernas como elemento de tracción.

Xenxi consumía aquel crepúsculo de luz poseída por el semidiós de las tonalidades irreproducibles, con una de sus artesanías navegables a medio entresacar. Se sabía diestro con el cuchillo pero le faltaban referentes en tres dimensiones para que los barcos le salieran objetivos, proporcionados, incluso flotantes.

 

Aquella supone la segunda tarde de Richi en Sama Gaon. Su tendencia a la introspección, su condición extática permanente en su primera expedición al Himalaya le hace propender a la soledad y vuelve a recorrer las callejuelas, o su aproximación, de la aldea. Durante el paseo vespertino de ayer no se atrevió a aproximarse a Xenxi pese a verlo sentado sobre la misma pared que sirve como flanco a una de aquellas callejuelas, con las piernas colgando, pugnando con un pedazo de madera de un árbol inidentificable y en cualquier caso foráneo: no hay árboles ya en aquellas altitudes.

Pero en la de hoy decide acercarse hasta su mantenida posición, como si formara parte del paisaje. Aunque sólo sea para intercambiar mímicas. Saluda en inglés, por si acaso. Y el acaso surge, el muchacho que se presenta como Xenxi, chapotea un inglés comestible.

Richi le explica que él, que España, que sus compañeros de expedición, que la belleza sublime de tus montañas, que si refresca impensable en contraste con la pegada del sol en su cénit, en un inglés exento de literatura, esencial. Pero al poco, cuando es consciente de que en aquellas alturas, la cháchara occidental interesa lo justo, le conmina a que le trasvase sus sueños.

Y Xenxi, descuidando por un momento la actividad de su cuchillo tibetano, le espeta que sólo aspira a ver el mar antes de cumplir los dieciocho. Y en su inglés eficazmente precario le pregunta si desde su casa se ve ese mar que él quiere comprobar que es todavía más amplio que el Himalaya, o eso dicen los que visten como tú.

Richi niega con la cabeza, saca de su plumas un billete de veinte dólares y le medio insinúa que es a cambio de aquel proyecto de barco.

Xenxi se queja de que lo suyo no tiene forma de nada todavía, que carece de valor.

Pese a la resistencia del adolescente de facciones tibetanas, Richi lo insta a tomar esos veinte dólares que suponen el porteo de seis días.

–I return tomorrow. At this time –añade el español como despedida.

Mañana por la mañana la expedición tiene previsto abandonar Sama Gaon camino de Samdo.  Xenxi ya lo sabe, pero lo calla. Y huele en las entrañas de aquel ¿español dijo?, del que acaba de olvidar el nombre, el aliento solidario que emiten las gentes que aman a los barcos de madera sin tripulación.

Se dedican un Namaste respetuoso y Richi confía en que la suma de los blancos generosos sensibles con sus manos de astillero, le conceda a aquel chico del que jamás olvidará su nombre, Xenxi, el salvoconducto económico que le acerque a ese mar cuya playa más cercana dista dos mil kilómetros en línea recta.

Hace frío, un frío impredecible este mediodía. Alguien dijo que no es extraño que nieve algunas noches de primeros de mayo. Apenas queda luz.

 


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LOS MATAN CALLANDO

 

Publicado en Levante de Castelló el 2 de agosto de 2017

 

Doce fueron los minutos que la primera edición del Telediario de la 1 dedicó el martes primero de agosto a  Venezuela.  En la franja de apertura, como si el resto de la geografía planetaria hubiera dejado de existir. Venezuela, esa es la consigna, sin reparar demasiado en la veracidad de lo que se informa y sólo reportando aquellas noticias en las que el chavismo y su exponente máximo actual, Maduro, demonicen, todavía más al ya de por sí perturbado líder. Importa poco que la oposición perpetre atentados terroristas o provoque explosiones de cuyas imágenes, paradójicamente, se han servido los medios afines al Gobierno español y a su dictado para ilustrar supuestas barrabasadas chavistas, que haylas y numerosas. Sigue leyendo


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EFEMÉRIDES DEMASIADO INTERESADAS

Publicado en Levante de Castelló  el 26 de julio de 2017

 

Prescritos los ecos de la macrofiesta de homenajes en torno a Miguel Ángel Blanco y para que no decaiga la campaña de sensibilización defensora de ese nacionalismo español que siga combatiendo a los felones catalanes que no parecen arredrarse con la escalada de cerco hacia su pretensión de contar afectos y desafectos a España, la estrategia de comunicación del PP ha entresacado de la chistera de su particular concepción de la democracia otra efeméride, la del cuarto de siglo de los Juegos Olímpicos de Barcelona, será por conmemoraciones.

La consigna amplificadora de aquel espíritu de concordia se ha hecho llegar a las redacciones de periódicos, televisiones y emisoras de radio para darle realce a la fecha. Un rugir de testimonios y algunos homenajes, si se quiere un poco idiotas, a la fecha, han rearmado no sólo el sentimiento de pertenencia a España sino el concepto de entente cordial catalano-española de aquellos tiempos felices donde Pujol señoreaba, con sus hijos aptos, por puros todavía, para aparecer en el Hola,  sin sombras de publicano en Cataluña y Felipe González todavía no parecía el cacique que acabaría siendo con los años. Sigue leyendo


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LO PRÓXIMO: “IRSE”

Publicado en Levante de Castelló el 19 de julio de 2017

 

Cambiar es uno de esos infinitivos que amilanan. Cambiar de pareja, de ciudad, de casa, de operador telefónico, de bar, de eléctrica, de voto, de colonia, de médico, de ordenador, de mascota, incluso de opinión, incluso más traumático, de móvil, puede entrañar una sucesión de traumas que pueden llegar a cronificarse. Solemos presentar una reluctancia al cambio que nos ancla en lo que nos gusta tachar de consolidado y solemos igualmente arremeter contra quien nos saca de ese territorio confortable de lo conocido, de lo familiar. Cambiar como verbo sudoroso que nos exhuma la fragilidad de nuestra condición humana.

La última “herejía” de la Academia de la Lengua ha sido la aceptación de “iros” como construcción que pluraliza el imperativo del verbo ir. Hasta ahora las formas correctas eran la dupla que conformaban “idos” e “ios” que, en puridad, apenas utilizaba nadie (las novelas están repletas de diálogos en los que “idos” hubiera sonado más a errata que a acierto léxico y a sabiendas de su incorrección, se utilizaba el “iros”), pero ahora la Academia ha cedido ante el trueno de lo popular y ha admitido ese “iros” mayoritario en el habla y la escritura incluso entre la élite cultista de la cultura y casi me reitero. Sigue leyendo


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Y ASÍ SE FABRICA UN TELEDIARIO

Publicado en Levante de Castelló el 12 de julio de 2017

 

Redacción de informativos de RTVE. Julio. Acaban de llegar dos becarias nuevas, ambas de Madrid, recomendadas. Una de ellas con encaste de la estirpe de María Dolores de Cospedal.  Julián Garcés no es el verdadero nombre del redactor jefe adjunto de la primera edición del telediario, pero servirá para referirnos a él. Tiene casi sesenta años, muchas nevadas históricas en su cuenta de resultados y unas ganas de dejarlo que no comparte con nadie, ni siquiera con su exmujer.

Luce una prisa tentacular y un elevado índice de procrastinación en sangre. Quienes le conocen de largo afirman que ha envejecido cinco años en el último y aumentado cinco kilos de exclusiva grasa abdominal.  Le fastidia tener que introducir a las becarias en el fango de la realidad, pero sólo le teme a la enfermedad, a que sea lenta y perra. Sigue leyendo